El nacimiento de un supervillano

Estos días se ha puesto muy de moda eso de los superhéroes y todo mundo anda con sus chemas de los Avengers o hablando de que si es mejor Superman o Batman.

Y nadie se acuerda de los pobres supervillanos, esos que tratan infructuosamente de apoderarse de la ciudad, del mundo o del universo, casi siempre sin éxito. Alejandro se dio cuenta de que uno de sus supervillanos, el más sufrido de todos, también era su personaje favorito.

Por eso, desde este 1 de junio, Spalupa y su compinche Lactorina tienen un espacio en la web para contar el inicio de sus aventuras. La dirección es:

http://spalupa-lactorina.blogspot.com/

La idea en principio es contar la historia hasta su llegada a la Tierra. Para eso, aparecerán tiras los lunes, miércoles y viernes hasta el 31 de diciembre. Ya después veremos si se extiende.

El de las caricaturas

Cuando tenía 10 años, comencé a dibujar en los cuadernos de inglés de la escuela a un personaje muy particular. Era un sujeto de ojos saltones y pelo cónico, torpe e ingenuo, llamado Albert. Con el tiempo, aquel personaje se fue convirtiendo en un profesor de una escuela bilingüe, a la que le fui añadiendo los alumnos y otros profesores poco después. Así nació “Bilingual School”, la primera historieta que ocupó mis ratos libres.

Más adelante, comencé a inventar nuevos personajes, que esta vez ya no eran personas. Así surgieron casi al mismo tiempo las historias de una tableta medicinal y una chalupa que supuestamente eran superhéroes (El Súper Dúo), y también las de una mosca que buscaba acabar con los insectos malignos de un bosque (La Mosca Espía).

Durante mi etapa escolar, la última caricatura que inventé fue la de un campesino que se gana la lotería y así se convierte en el más triunfador de 20 hermanos. ¡Aurelio!, quien da nombre a la historieta, consigue casarse gracias a su fortuna, pero también consigue meterse en diversos líos por no saber administrar su dinero.

Cuando entré al colegio, mi diversión era ahora caricaturizar a los profesores y compañeros. Así nació una serie de loquísimas historietas sobre cómo los alumnos y los profesores se enfrentaban (aunque nunca se supo por qué). Aquellas tiras pasaron hasta por la sala de profesores y aunque a algunos les parecía divertido, otros no le hallaban la gracia. Lo cierto es que yo sí.

Entretanto, las historietas viejas ya se estaban quedando atrás, así que para darles un nuevo giro, introduje en “El Súper Dúo” a los personajes del cielo, un poco -o muy- cambiados. Más tarde, se me ocurrió que podían formar una historieta aparte, que al final, me terminó gustando como concepto, y es así como la más nueva de mis historietas es la que sirvió para que “el de las caricaturas” diera a conocer esa faceta en la web.

Más adelante me gustaría publicar tiras de “Bilingual School” y “¡Aurelio!”, pero debo trabajar en ello. Así que por el momento, me mantendré entretenido con “Infierno Celestial”.

¡Y comenzamos!

Para que vean que Alejandro no se volvió pura paja, a partir de hoy podrán encontrar las tiras de Infierno Celestial. Aunque la idea en un principio era que estuvieran por acá, Alejandro se complicó demasiado la vida porque no le gustaban las plantillas de WordPress para fotoblogs, así que se mudó a Blogger donde tiene más experiencia.

Así que, a partir de hoy Infierno Celestial aparecerá los lunes, miércoles y viernes en (apréndase la dirección):

http://a-hell-in-heaven.blogspot.com

Pues sí, resulta que en Blogger ya alguien tenía el nombre “Infierno Celestial” (qué poco originales –.– ), pero de todas formas, la caricatura cuando nació se llamaba “A hell in heaven”.

De nuevo, les invito a pasar por ahí los lunes, miércoles y viernes. Hoy, por ser 1 de enero les regalo la primera entrega, para celebrarle el cumpleaños (un poco atrasado) a Chuta. Que la disfruten, y si les gusta, inviten gente, a ver si se nos llena el Cielo… 🙂

PD: Siempre yo me quedo por acá, con noticias relacionadas con Infierno Celestial o cualquier otra cosa que se le ocurra hacer a Alejandro. Así que, ¡nos vemos!

El juicio final

Este es un fragmento de cómo comenzó la historia de Infierno Celestial. La tira que verán a continuación es una adaptación de una antigua, hecha a petición de María José Solano, una amiga de Alejandro… Agradézcanle que lo haya tenido todo un sábado traveseando el Illustrator y el Photoshop, así pronto tendremos nuevas tiras por acá… Recuerden, ¡en enero arrancamos con tiras nuevas!

El Juicio Final

Hombres con alas

Este es un ensayo que Alejandro escribió para un curso de la U. En él busca demostrar que los ángeles son personas de carne y hueso, que están entre nosotros.

“Las funciones de los ángeles son funciones que perfectamente puede desempeñar una persona desde su humanidad. Los hombres y mujeres cumplen funciones de protectores, mensajeros y consoladores, todos los días y a todas horas.
Además, los ángeles se han relacionado con las personas según lo indica la misma mitología. Esta relación es la misma relación que existe entre dos personas, un contacto físico, de palabra y de acciones evidentes”.

“Todo esto nos lleva a comprobar que los ángeles son humanos. Existen y están entre nosotros, pero no sólo espiritualmente”.

Acá pueden ver el ensayo completo:

Hombres con alas

La última noche

Algún día de estos, mientras se encontraba solo meditando, Alejandro tuvo uno de esos momentos extraños de inspiración. Aunque su fuerte no es la escritura (ni siquiera es un poco bueno), se le ocurrió escribir el cuento que leerán a continuación.

Estaba en mi cama, meditando en silencio. De pronto, llamaron a la puerta y fui a atender. Era alguien a quien sentí conocer, pero no podía reconocerlo.
– ¡Hola! – le dije
– Al fin decís algo. Creí que me ibas a dejar ahí de pie, sin saludar siquiera.
Pensé que al ser de noche, no podía distinguir bien su rostro, pero la forma en que me hablaba era como si nos conociéramos de hace mucho tiempo. Entonces lo invité a pasar.
– Sentate y contame qué te trae por acá.
Yo le hablaba tratando de reconocerlo. Su voz me resultaba familiar, pero aún adentro no pude saber quién era. Comenzó su relato como sigue:
– Es que me sentía un poco solo esta noche. ¿No te ha pasado que, a veces, sentís como si no existieras para los demás? Nadie habló conmigo hoy, creo que ya no tengo amigos.
Yo lo miraba extrañado. Me hablaba como si fuera mi amigo, pero no podía reconocerlo. Para hacer menos incómoda la situación le ofrecí un café. Luego seguimos con la conversación.
– Vine porque sé que hace tiempo no hablamos. Al verme sin amigos, pensé que aún podía recuperar a uno de los viejos…
– ¡Hey, no estoy tan viejo! – intenté bromear. Él sonrió.
Los minutos fueron pasando y seguimos conversando. No me animaba a preguntarle nada por miedo a que se enterara de que yo no lo reconocía. Así que sólo hablábamos de mí.
Durante la conversación noté que su tristeza era muy grande. Finalmente, agachó su cabeza y dijo algo que me dejó perplejo.
– Hoy pensé que quizás no debería seguir viviendo. Mis amigos ya no se acuerdan de mí. Probablemente ni se enteren que no estoy.
Fue tan extraño. Yo no lograba reconocerlo, pero al mismo tiempo me sentía culpable por su estado. Intenté consolarlo sin éxito.
– Por favor, no digás eso. ¿Hay algo que pueda hacer por vos?
– No. Es mejor así… – hizo una pausa para respirar hondo. – Sólo quiero que, si alguien te habla de mí, le hagás saber que no volveré.
Yo estaba solo en la sala, sentado en el sillón con una taza de café en la mano. La otra estaba sobre la mesita, llena. El café se había enfriado.
Entonces pude reconocerlo, yo solía hablar con él. Y en su última noche, hablé con Dios.

Ok, no tan pronto

Pareciera que no es tan fácil la tarea de convertir una tira cómica en papel a formato digital sin un escáner… Así que de momento, deberemos esperar a que Alejandro consiga uno o tenga un BUEN tiempo libre…
Les estaremos informando…